INSTITUTO DEL ESTRÉS

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¿En qué consiste el mindful walking o paseo consciente?

Pues no es más que caminar poniendo nuestra atención en el mismo acto de caminar y en lo que nos rodea. Es otra forma de meditación, más activa que la tradicional, que nos puede parecer más atractiva a los que no podemos parar ni un momento, aunque luego el estrés y la ansiedad nos pase factura.
A diferencia de otras propuestas para reducir la ansiedad y el estrés, este paseo consciente lo podemos practicar en cualquier momento y en cualquier lugar. Cada vez que nos ponemos a andar, aunque sea del metro al trabajo, de casa al coche o al mercado, podemos tomar conciencia de nuestro cuerpo, de las sensaciones físicas que experimentamos.
Para todos aquellos que no vivimos en un entorno rural y no podemos disfrutar de los beneficios de la práctica japonesa del “baño de bosque”, esta técnica también nos permite conectar con el espacio urbano que nos rodea.
¿Qué entendemos por caminar conscientemente?

Se trata de prestar atención al acto de caminar, al movimiento de nuestro cuerpo y nuestros pies cuando nos movemos. Al concentrarnos en el movimiento de nuestros pies mientras andamos, vivimos el momento presente y nos olvidamos de cualquier otro pensamiento. Cultivamos la atención plena en el ahora. Pero podemos disfrutar de este momento conectándonos también con nuestro entorno, sentir el suelo en la planta de los pies, admirar el color de una fachada, escuchar el canto de un mirlo.

¿Cómo empezar a practicar el paseo consciente?

Primero, antes de empezar a movernos, es importante tomar conciencia de nuestro cuerpo, sentir nuestros pies en el suelo. Después, cuando comienza el paseo, es mejor centrar la atención en un aspecto concreto del acto de caminar. Thich Nhat Hanh , maestro zen, propone contar cuántos pasos usamos con cada inspiración y en cada espiración, sin forzarlo en ningún momento ni pretender acompasar los pasos a la respiración. Simplemente contar. También podemos centrar nuestra atención en nuestro entorno. En este caso es mejor también centrarnos en un solo aspecto: las flores, o la forma de los balcones, las personas con las que nos cruzamos, sentir el soplo del viento, o el calor del sol en nuestra piel…Solo observando o sintiendo, sin juzgar, conectando con la sensación.
Con la ayuda de esta práctica diaria, puedes convertir el simple acto de caminar en un momento de relajación que hará que te sientas menos ansioso y con más vitalidad cuando vuelvas a tus otras actividades.

IDE (Institut de l’Estrès)
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